Algunos años atrás, un grupo de inversionistas novatos decidió invertir en acciones con la idea de que este negocio los hiciera ganar dinero. Este grupo de inversionistas primerizos por su inexperiencia perdieron gran parte de su capital. Contaron con malas asesorías, mala fe y hasta novatez de parte de quienes manejaron las inversiones. Todo esto sucedió sencillamente por querer ahorrarse algunos dólares pagando a una empresa reconocida y con prestigio.
Fueron obligados a comprar caro y vender barato. Totalmente al revés de lo que tenemos en nuestra mente como un negocio lucrativo.
Pero al final no todo fue malo. Se dieron cuenta de que en los negocios debes ser aliado de expertos y decidieron cambiar de empresa. Esta nueva empresa les buscó a este grupo de inversionistas nuevas opciones. La tarea no fue sencilla, puesto que estaban decepcionados y dudosos. Pero muy atinadamente la empresa que ahora se encargaba de las inversiones del grupo, les sugirió invertir en un activo que tenía todo el perfil de ser una inversión de bajo riesgo y rendimientos potencialmente altos. No era necesario arriesgar más de lo que ya lo habían hecho.
El trabajo consistiría en: primero generar dividendos para recuperar la pérdida anterior, segundo, levantar el ánimo de los inversionistas y regresarles la credibilidad de que si es posible ganar dinero y por último, hacerlos ganar mucho dinero.
Así es como decidieron iniciar con las inversiones en plata




